Hoy amanecí en un camino de condenas, cadenas pesadas como raíces que me atan al suelo, ataduras que aprisionan mi espíritu cansado.
Las palabras de aquellos que solían ser compañeros se convierten en espinas que hieren mi corazón, cada crítica es un golpe que resuena en mi pecho.
En este sendero de espinas y sombras, busco la luz que disipe mi desaliento, el latido cardiaco se vuelve triste, como el eco de un lamento en la noche fría, y mi autoestima se desvanece como niebla al amanecer.
Me siento perdida en un laberinto sin salida, donde la oscuridad me envuelve mis pensamientos y la soledad me crece como una sombre en mi interior….
By. Yulai Camargo
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