Mi corazón late con dolor y amor simultáneamente.
Cada herida es un testimonio de mi fortaleza.
A veces me siento rendida y desanimada, pero recuerdo mi capacidad para superar cualquier obstáculo y sanar mis profundas heridas.
Mi dolor es real y válido, pero no me define ni me limita.
Mi determinación es más fuerte que mis lágrimas, soy más que mi sufrimiento.
Soy una mujer fuerte y una madre amorosa.
Respiro hondo, lloro cuando lo necesito, pero recuerdo que el sol sigue brillando detrás de las nubes.
Soy la luz que guía a mis hijos.
No están solos, estoy aquí para ustedes, mis pequeños tesoros.
By. Yulai Camargo
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