En la oscuridad de mi mente perdida, la ansiedad y la depresión se entrelazan. Un torbellino de pensamientos me atormenta, una agonía silenciosa que me abraza. A veces sentir que soy madre me agobia más, la presión de ese título me hace odiar por perderlo. La maternidad pesa como una losa en mi ser, una carga que hiere y consume en lo más hondo.
Mis días se vuelven eternas batallas, contra demonios internos que me consumen. La ansiedad susurra dudas y temores, la depresión nubla mi visión y me sumerge. Cada latido de mi corazón es un eco, de miedos que me paralizan en la sombra. La tristeza se convierte en mi compañera, en un baile macabro que me desmorona.
Busco la luz en medio de la tormenta, un destello de esperanza en la penumbra. Respiro profundo, intento encontrar calma, enfrentando mis demonios con bravura. En cada suspiro y en cada paso adelante, encuentro la fuerza para seguir luchando. Aunque la ansiedad y la depresión persistan, sé que en mi interior hay luz brillando.
By. Yulai Camargo
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